El Baile de las Damas
Antes
el pueblo de San Antonio Huista originalmente era Popti, igual que
Jacaltenango, Petatán y otros municipios, era eminentemente popti. Aún lo sigue
siendo en cierta forma, nada más que la gente popti adquirió todas las
costumbres de la gente que vino después (descendientes de españoles). Se
adquirió la forma de hablar, vestir, entre otras.
Personas
de otras partes empezaron a poblar en San Antonio Huista, juntamente con las
personas popti´, compraban terrenos para hacer sus casas y vivir con sus
familias, así se fue poblando todo el municipio.
La
gente que empezó a vivir aquí fueron: La familia Escobedo de Chiantla, luego
vinieron de Huehuetenango los Morales, ya después vino gente de partes de
Chiapas. Igual vinieron desde Salamá Baja Verapaz, se vino una familia de puros
hombres, todos eran de apellidos Rodríguez, por eso acá en San Antonio hay
muchos Rodríguez.
Vinieron
como siete u ocho hombres, uno se llamaba Luis Rodríguez, otro se llamaba
Julián Rodríguez, Victorio Rodríguez, Antonio Rodríguez etc. ¿Quiénes son los
grupos que vinieron? La familia de don Luis Rodríguez, son de ahí del Plan, otros
son los Castellano Rodríguez, la familia de don Julián (Arnulfo Rodríguez,
Bartolo Rodríguez, etc.), de Independencia estaba don Vicente Rodríguez papá de
don Beltrán, Antonio, y demás.
Cada grupo que venía traía su propia cultura, por eso a San
Antonio le llamaban “el centro cultural”, porque había diferentes culturas
formando un pueblo, “un pueblo tan pequeño”. Entre esos grupos que vinieron,
unos trajeron fiestas, culturas y tradiciones por eso San Antonio es lleno de
fiestas. Trajeron la Semana Santa, la trajeron los de Chiantla y los de
Huehuetenango. Pero el carnaval ese vino de Chiapas. El carnaval acá en nuestro
municipio se realizaba de una manera distinta a la de hoy en día.
Antes el carnaval acá en San Antonio, empezaba el domingo
de carnaval que es el anterior al miércoles de ceniza. Muchos buscaban
pretextos para bailar y emborracharse. Era algo alegre, esta celebración fue
siempre de carácter municipal. La municipalidad daba los fondos necesarios para
esta festividad. Ese día la municipalidad compraba un torito como de un año y
medio o dos años, adornaban al torito, le ponían fajas de colores de papel en
los cuernos, en todo le ponían, lo sacaban a pasear en todo el pueblo, se iba
toda la chamacada corriendo atrás del torito, acompañado de una marimba, así
empezaba la fiesta. Porque ese toro lo iban matar el martes en la mañana, para
hacer una gran comida en el centro de la plaza.
El domingo de carnaval mucha gente se disfrazaba con pieles
de animales, venas de guineo o con lo que tuvieran a su alcance, muchos
disfrutaban de estas actividades bailando y tomando.
El
día martes era el día para el sacrificio del torito. El edificio de la municipalidad,
tenía una entrada donde estaba la cárcel, y una parte que le decían el recinto
municipal (el recinto, era un gran portón que había antes). Porque ahí era el poste
municipal, donde llevaban; caballos y reces que estuvieran haciendo perjuicio.
Entonces ahí en ese portón ponían ollas y todo lo que utilizarían en el
almuerzo.
Así
empezaba el carnaval, pero antes:
Como toda la gente era popti’, las muchachas usaban
su traje y se ponían muy bonitas, a cada muchacha bonita los miembros de la
municipalidad las nombraban madrinas y la municipalidad les proporcionaba:
flores, cintas de colores (listones)… las madrinas lo que tenían que hacer era
un rosario (así le llamaban), era la cinta que se ponían en el cuello con un
ramo de flores en medio, y todo lleno de flores. Eran unas cosas bien hechas y
bonitas.
Llegaban
todos a la municipalidad, las madrinas de los empleados y ponían la gran fila
de mesas. Empezaban a llegar todos los invitados, se llenaban las mesas y todo
en el parque, había mujeres con sus canastos con cascarones; ponían una marimba
de sones, y las muchachas entraban en la municipalidad, cada madrina salía del
brazo del empleado municipal que la había nombrado, el alcalde municipal salía
del brazo de una de ellas y empezaban a bailar. Servían la comida a todos los
invitados, al igual revisaban la lista de todos los invitados, empezaban a
mencionar: fulano de tal (aquí está) … Santiago (no vino), váyanselo a traer.
Para eso tenían un sillón de madera (como decir de esas sillas plásticas de
ahora, solo que más grandes y tenían donde poner los brazos). Para eso habían
mandado hacer antes un chancuaco así le llamaban (era una especie de puro, solo
que el chancuaco era más largo y era de hojas de tabaco enrollado). Entonces cuatro
muchachos bien fortachones, se cargaban la silla, esta tenía palancas para
subirla entre los cuatro.
Se
iban a traer a la persona que no había asistido. Don Fulano, no está decía la
esposa: ¿Cómo que no decían? ellos tenían permiso de entrar a registrar a las
casas, entraban a la casa a buscarlo y de donde estuviera se lo llevaban. Lo
sentaban en la silla, la silla iba adornada con flores, con una palma que
traían de por allá de tierra fría que le llamaban “Chip”, luego lo sentaban, le
colocaban el puro o el cigarro y se lo encendían, entonces ya se lo cargaban
entre los cuatro al señor, él tenía que ir con su cigarro fumando. Llegaban a
una esquina, ahí abajo había una cantina y ahí lo bajaban, la multa por no
haber asistido de voluntad a la comida era: “que tenía que comprar un litro de
agua ardiente y llevarlo”.
Entraba,
le daban su botella y se la ponían en el pecho y fumando el chancuaco. Era una
escena muy chistosa, y por supuesto atrás iba la pandilla de chamacos haciendo
bulla. Llegaban ahí donde estaban las mesas, lo bajaban y le servían su comida.
Antes a muchos les gustaba que se los llevaran cargados, aunque tuvieran que
gastar. Era un relajo, así que esto era lo alegre del martes, esto duro mucho
tiempo.
Con
el tiempo hubo familias con dinero y pues vestían con lujo, las mejores telas
que traían de Comitán o de Quetzaltenango, el calzado u otras cosas que no tan
fácilmente se conseguían a la vuelta. Muchos cuando se acercaba el tiempo de
carnaval se disfrazaban de esas mujeres, para ridiculizarlas no era porque un
hombre se veía bonito, sino que era para ridiculizarlas.
Los
hombres eran los que se vestían de damas, había unos que se ponían una almohada
atrás para dale otra forma al cuerpo de la mujer, eran espectáculos creativos. En
una ocasión don Noé (que en paz descanse) se disfrazó de hombre y uno que se
llamaba Aurelio Camposeco se disfrazó de mujer, él era delgado y alto, pero de
dama bien vestido, nada más que no usaban marcara, pero si usaban un pañuelo de
una tela que era transparente esas se ponían en la cara para que no los
conocieran y no hablaban, sino que fingían la voz. El hombre que iba vestido de
mujer hablaba, pero fingía la vos de una mujer. Pues esa vez los hombres
montaban de manera original, en cambio para las mujeres había una montura que
se llamaba galápago, la mujer montaba, pero con su traje (su vestido largo). El
galápago tenía un gancho y una parte que rodeaba la mitad. Entonces la mujer se
subía, solo tenía un estribo el galápago, ahí pone su pie la mujer y trababa en
ese gancho la pierna para asegurarse. El galápago era montado.
Una
vez en la calle por donde esta BANTRAB hacia la municipalidad, bajo un
matrimonio: iba el hombre a caballo con buen traje, sombrero nada más que con
la cara tapada con ese pañuelo, y la mujer (la esposa) en un galápago, atrás
iba una china, “china le decían a las que chineaban a los hijos”, las que
acomodaban en las casas para chinear a los niños como niñeras. Atrás iba la
chamaca que también era un chamaco disfrazado de mujer, con una muñecona
cargada y atrás del caballo, como que era el hijo del matrimonio. Llegaron ahí
a la plaza y se apearon como si fuera de verdad, ya se pusieron a bailar.
Eso
es todo lo que se ha vivido antes, pero todo cambia y esta tradición no es la
excepción. Durante el tiempo muchos niños participaban por tradición y otros lo
hacían en la escuela motivados por los maestros, muchos cuando llegaron a ser
jóvenes mantuvieron ese espíritu de participar. Lo que los motivaba a
participar era la alegría de saber que había una fecha específica para hacerlo
y continuaron hasta donde pudieron, siempre estuvieron prestos a mantener viva
la tradición.
Un punto interesante que es bueno tocar es que todo ha
cambiado, todo se ha transformado. La tradición cambio, porque antes todos los
disfraces eran elaborados por los mismos participantes y utilizaban máscaras.
Antes las mujeres acostumbran a hacerse permanentes, se
ponían ganchos y tubos para acolochares el pelo. Para ese entonces no había
pelucas, muchos iban a los cerros a juntar colchón y con el colchón hacían una
cabellera, en lugar de tubos se ponían olotes y lo trenzaban, se miraba muy
elegante, muy bonito. Si querían ponerse aretes lo podían utilizar, porque no
necesariamente tenía que haber un agujero en la oreja para poderlos colocar.
Eran más creativos, con los chicles de moneda que eran unas rueditas, de ese
tipo de chicle hacían los aretes y utilizaban ropa de mujer, vestidos más que
todo.
Hace muchos años el pantalón no era muy común en la mujer, usaban
más las faldas y vestidos largos. Lo cual utilizaban muchos hombres tratando de
imitar personajes, en este caso a una mujer.
Anteriormente existía aquí en Guatemala una guardia, que le
llamaban la Guardia de Hacienda, que era la encargada de incautar todo el
contrabando que entraba de México principalmente y perseguir también las
fábricas de aguardiente clandestino.
Una de las razones que motivaba a los que se vestían era
porque los alcaldes tenían el papel de jueces de paz y cuando la guardia de
hacienda incautaba una fábrica de aguardiente, ese aguardiente iba a parar a la
municipalidad o al juzgado de paz donde se tenía que ventilar el problema. Por
lógica ese aguardiente quedaba en la municipalidad, como ya era de la municipalidad
a muchos que les gustaba el trago aprovechaban para emborracharse o para tomar,
así entrar más en ambiente, eso es algo que muchos dicen. Es parte de una
convivencia que se tuvieron en ese tiempo. Participaban de unas 50 o 40
parejas, era grande el número de participantes en ese entonces.
El primero que salió tirando no agua de cal sino de harina
fue el profesor Carlos Morales, pero no encapuchado, mandaba hacer un traje de
monje color café y para verse gordo utilizaba esponjas, como un monje con su
capucha y una máscara. Se hacía acompañar de un niño que llevaba un baldecito
con el agua de harina, porque la cal es peligrosa, salía en todas las calles
con aquella escobita para echar cal en el comal y llevaba un libro en las manos
simulando una biblia, como era miércoles de ceniza entonces entraba bendiciendo
a todos ahí donde estaba el baile, nadie se corría. Llevaba un poco de ceniza
para ponerles la cruz en la frente, ese fue el verdadero significado de
miércoles de ceniza.
Nuevamente todo esta decayó, empezando otra forma de
celebrar el baile de las damas ya no iban a usar marcaras, sino que ya solo el
rostro maquillado como una señorita o mejor dicho representando a una señorita.
Esto a la gente le gusto. Son cosas que aparentemente para
otras son cosas tan insignificantes, pero en el fondo a muchos le gusto esta
nueva forma de representación. Antes eran más tímidos porque se cubrían y no
mostraban la cara, en cambio ahora ya es tradición o costumbre que después de
actuar mencionen el nombre de los participantes. El primer año que se realizó
esto nadie sabía quiénes eran los que estaban vestidos, y así paso varios años,
hasta que se quitaban el maquillaje o la peluca.
La primera peluca fue traída de la capital, porque antes no
vendían acá en San Antonio. Esta idea de representar a una señorita como tal,
utilizando peluca y maquillaje fue de don Rolando Camposeco, él era uno de los de la marimba “Hermanos
Camposeco”.
San Antonio Huista se ha caracterizado por su música
preferida “la marimba”, le sigue Jacaltenago, Santa Ana Huista, casi todo el
sector del occidente, pero especialmente San Antonio Huista hay más músicos, no
es por menospreciar a los demás municipios, pero en San Antonio Huista se ha
venido disfrutando desde años y siempre ha permanecido.
La municipalidad costea marimba, incluso alimentación de
los marimbitas, premiación a los que participen y también la cushita. La cusha
es tradición (cusha) es una palabra propiamente de acá de la región, no se va a
escuchar en otro lado esta palabra. La cusha en el complemento para relajar los
nervios, pues muchos se echaba sus traguitos. Porque hay algo que debemos tomar
en cuenta no cualquiera participa, de hecho, se volvió muy famoso porque hoy en
día vienen de Nentón, Buxup, de Santa Ana y de otros lugares.
Pues todo esto llevaba un costo y pues gracias la
municipalidad apoya todo esto, y pues la cultura y tradición tiene un costo. Los
participantes tienen que conseguir sus zapatos, vestidos, maquillaje, uñas,
etc. En un tiempo muchos eran vestidos y maquillados en la casa de don
Baldomero, el hermano de él maquillaba y vestía a cada uno, después de que el
falleció cada quien tuvo que buscar donde arreglarse. Muchos eran arreglados
por sus hermanas, la cual los maquillaban y prestaban algunos vestidos. Otros eran
arreglados por sus esposas. Había personajes que se depilaban las piernas o se
las cubrían con media para que no se vieran los bellos, se rasuraban y se
arreglaban las cejas, esto era bonito. Esto a muchos les empezó a cansar y como
todo llega a su apogeo se retiraron.
A varios les gusto esta manera y la siguieron realizando
durante un tiempo, ahora ya se visten así y salen unas chuladas de patojos. La
idea siempre ha sido representar a una señorita guapa, honesta y reservada.
Porque hay niños, señoritas y personas viendo estas actividades, aunque siempre
hubo personas que quisieron tocarle los pechos y sobre pasarse con los
participantes, muchos los empujaban y los retiraban.
Una anécdota que nos cuentan es que una vez un señor con
sus traguitos fue a sacar a uno de los participantes y empezó a enamorarlo como
si fuera una mujer de paso que saber quién les tomo fotos y lo supo la mujer.
Según que saber quién era, y le tuvo que explicar quién era la que aparecía en
la foto y ella le decía que tenía otra mujer y que era la casera (amante), tuvo
que ir este señor a hablar con la señora para desmentir el problema.
Así
como este caso hubo muchas cosas y con ella también cambio la perspectiva de lo
que hoy se ve y se vive en los miércoles de ceniza. Varios de los antiguos
dejaron de participar y las nuevas personas han dejado en el olvido las formas
de vestir y arreglarse como lo hacían los anteriores. En la actualidad esto ha
ido cambiando y ha causado una reprobación por muchos de los añejos
participantes.
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